La foto de la cabecera es de Xavier Larrosa y está retocada por mí

domingo 7 de junio de 2009

Pausa

Necesito parar, y eso es lo que voy a hacer durante un período de tiempo indeterminado: PARAR.

No sé cuánto tiempo será; pueden ser días, semanas, meses,... No lo sé.

Un abrazo a todos, y cuídense mucho. India.

viernes 5 de junio de 2009

Historias inertes (2)

Así... Bésame despacio.
Deja que fluya dentro de ti
y bésame despacio.

Deja que fluya dentro de ti
y consúmeme lentamente.
No soy tan malo como dicen.

Consúmeme lentamente
antes de pisarme con rabia
y vuelve a besarme despacio.

No. De verdad.
No soy tan malo como dicen.
Te doy placer aunque te quite vida.

¿Para qué quieres vivir tanto?
Jodida existencia, eso dices.
Deja que fluya dentro de ti
y llévame por siempre.

(Historia de un cigarrillo en la boca de una persona)

lunes 1 de junio de 2009

Historias inertes (1)

Hoy viajaré.
Partiré en mi primer viaje.
Moriré en mi primer viaje.

Mi número de billete el 50.
He esperado 49 números antes,
y aún conservo intacta mi paciencia.

Al partir
rozarán mi áspera piel.
Yo me calentaré, arderé.

Al morir
me tirarán negra e inservible.
Yo yaceré muerta, insensible.

Y todo por conquistar su llama.
Todo por un único viaje a su alma.
Para eso nací y fallecí.

(Historia de una cerilla antes de ser quemada para prender una vela)

viernes 29 de mayo de 2009

Changes




Sucede que me canso de mirar la vida pasar sin estar en ella.
Es como ver una película antigua en blanco y negro que te aburre.

Sucede que las notas de mis días no tienen ritmo y van en do sostenido permanente.
Es como escuchar una misma canción aburrida y repelente cientos de veces mientras conduces.

Sucede que ya me cansé de todo: de ver y no mirar, de observar y de callar, de escuchar sin hablar.
Es como tener siempre el corazón abierto en canal puesto en bandeja para que te hieran una y otra vez.

Sucede que la experiencia a mí no me sirve de nada porque siempre pueden más los sentimientos que la razón.
Es como caminar por un sendero, encontrar dos bifurcaciones y escoger aún así la que peor aspecto tiene, sabiendo que caerás.

Sucede que me canso de estar imaginando día sí y día también mejores vidas que jamás llegarán porque no muevo un dedo para que eso pase.
Es como ver en una humeante bola de cristal mientras lloras todo lo que pasará sin necesidad de ir a una pesetera pitonisa para que te lo diga, pero aún así, sigo sin mover un puto dedo,…

O quizás ya empecé a moverlo…


jueves 21 de mayo de 2009

Llama al timbre de al lado cariño



Llegó el día.
Cojo mi maleta vieja y rota pero sin usar.
Meto ropas que nunca me pondré.
Acaricio tu rostro en la única foto que nos une
y pego el portazo más fuerte de toda mi vida.

En tu nevera azul te dejé el mensaje:

"Desaparecí porque tus ojos ya no me miran.
Desaparecí porque no soy un mueble de la casa.
Desaparecí porque no siempre quiero estar para cuando tú quieras.
Desaparecí porque me cansé de hablar con el perro.
Desaparecí porque los golpes cada vez duelen más.
Desaparecí porque cuando gritaba únicamente escuchaba mi eco.
Desaparecí porque veo más al vecino que a ti.
Desaparecí porque él es el hombro donde lloro.
Desaparecí porque él me folla mejor que tú.
Desaparecí porque su boca no sólo me besa sino que me da vida.
Sí. Esa vida que tú no has conseguido robarme cabrón.
Ahora soy tu vecina. Si quieres sal llama al timbre de al lado".

martes 19 de mayo de 2009

Cobardía o puta valentía

Es de noche. En la calle, a oscuras, una ambulancia sonora vuela, y a mi lado el gato negro no deja de mirarme. Su mirada me inquieta y por eso me giro, dándole casi la espalda, ocultándole todas mis miserias por si acaso se ríe de mí.

Enfrente veo el reloj. Hace meses que está parado, concretemente a la 1:01 de la madrugada de una noche cualquiera que ahora no logro recordar, o tal vez sí...

Me giro de nuevo. No quiero seguir mirando ese puto reloj sin pilas. Otros noventa grados más a la derecha y doy a parar con esa cama de sábanas blancas que aún tiembla y vibra y salta recordando tiempos mejores... Tiempos que tardarán en volver. Siento cómo me llama, pero está fría y aún no es la hora de mi sueño, ni siquiera sé si dormiré esta noche en ella.

Un nuevo giro. El último. Ya no quedan más paredes que observar en este sucio cuarto donde vivo. El armario está revuelto, hace días que no lo limpio, ni lo ordeno. En los cajones, una caja de pitillos que ya no fumo, mi vieja navaja de madera aún por estrenar y la negra pistola que heredé de mi padre cuando murió. Está cargada. Una bala. Es hora de cerrar, adiós.

domingo 17 de mayo de 2009

Once razones

- ¿Sabes que te adoro?
- Sí, ¿pero por qué?

  1. Porque tienes en la vida todo aquello que yo siempre anhelé.
  2. Porque eres realmente libre y no necesitas de alas para volar.

  3. Porque tu razón es la única que a mí me falta.

  4. Porque tu coraje es aquel que yo nunca fui capaz de tener.

  5. Porque eres las manos que yo necesito para escribir.

  6. Porque tus ojos cuando me miran me desnudan sin necesidad de quitarme la ropa para ello.

  7. Porque cuando contemplo tu rostro abatido y cansado aún te quedan sonrisas para mí.

  8. Porque en tu corazón siempre se respira paz y no hay cabida para el rencor o el odio.

  9. Porque eres ese loco marinero que surcaría mis curvas tantas veces como tu cuerpo te dejase.

  10. Porque en tu boca siempre hay un "te quiero" en forma de susurro inesperado.

  11. Porque aún amándome eres capaz de alejarte de mí.


sábado 16 de mayo de 2009

Nanorrelatos (IX)

"Me he quedado sin palabras de tanto explotarlas".

viernes 15 de mayo de 2009

Nanorrelatos (VIII)

"Te digo un secreto: Únicamente puedes callarme mordiéndome la boca".

jueves 14 de mayo de 2009

Nanorrelatos (VII)

"Cuánto más me ames tú, más te odiaré yo".

miércoles 13 de mayo de 2009

Nanorrelatos (VI)

"No voy a contracorriente por llevar la contraria. Soy así".

martes 12 de mayo de 2009

Nanorrelatos (V)

- ¿A qué te dedicas?
- A sobrevivir, que no es poco.

lunes 11 de mayo de 2009

Nanorrelatos (IV)

"Me dejaste como simple aperitivo para servirme como plato principal".

domingo 10 de mayo de 2009

Nanorrelatos (III)

"Descubrí que pesaba tanto porque guardaba piedras para no volar"

viernes 8 de mayo de 2009

Nanorrelatos (II)

"Cuando mujeres y hombres no existan, yo habitaré la Tierra".

jueves 7 de mayo de 2009

Nanorrelatos (I)

"Y si volviera a nacer me moriría de nuevo".

domingo 26 de abril de 2009

Diario de una desconocida (XIII)

26 de abril de 2009

Hoy, domingo 26 de abril de 2009 hace exactamente un año y tres días que te cerré. Motivo: la rotura del alma tras morir el único amor verdadero que había conocido. Quizás el poco tiempo que la vida nos dejó compartir ayude a pensar que fue mi único y verdadero amor; quizás la poca convivencia que tuvimos nos permita creer eso.
Si dijera que en este año que ha pasado de por medio he sido una persona infeliz y triste, mentiría. Alguien nuevo en mi vida me ha dado la felicidad que la agónica muerte de Mario me arrebató. No estoy completa, porque me sigue faltando el amor y la pasión que solo ese hombre sabía ofrecerme, pero estoy casi satisfecha y sonrío cuando escribo esto porque la alegría me invade y calienta mis más fríos rincones cuando miro su cara de ángel mientras duerme.
Cuando Mario murió estaba embarazada de un mes y medio. Él se fue sin poder saberlo y es la única espina que me queda; si lo hubiese sabido sus últimos días hubiesen sido mucho más dichosos. Yo achacaba mi falta de menstruación al estrés continuo que esos días estaba viviendo y por eso no le di la mayor importancia...
Ahora el pequeño Ulises pronto cumplirá los 5 meses de edad. Es un cielo de bebé. Apenas llora, es un tragoncete y sonríe mientras duerme... Ojalá pudieras verlo Mario; ojalá estuvieras aquí para poder enseñarle la palabra "papá".
Ahora tengo una misión muy importante, y es que este diario no muera. Cuando mi bebé tenga la edad apropiada se lo daré para que lo lea, así como también escuchará la voz de su padre a través de las numerosas grabaciones que me dejó antes de irse.
Le enseñaré a mi hijo que tuvo un gran papá.
FIN
Gracias a todos los que habéis seguido este diario con tanta constancia... Y gracias a ti, Javi, por hacerme llegar la melodía que inspiró esta historia... En el siguiente video, podréis escuchar la canción "O Faros". Espero que la disfrutéis. También quisiera aclarar a algunas pesonas que comentaron, que esta historia es totalmente ficticia, aunque ya todos sepamos... que historia que escribimos, historia que lleva algo de nosotros. Gracias.

miércoles 22 de abril de 2009

Diario de una desconocida (XII)

23 de abril de 2008

Todo ha acabado. Ya no hay música en todo el mundo que pueda mitigar este dolor y tampoco hay brazos que me abracen. Ha dejado de mirarme, ha dejado de llorar, ha dejado de darme sus últimas palabras de aliento y me ha dejado abandonada en la ya conocida soledad.

Mario dejó de sufrir ayer. Estos últimos días fueron una cruel agonía para él: su dolor lo destrozaba por dentro y mi dolor lo hacía verter lágrimas por fuera. Se fue con un "te quiero" en los labios y con un "no llores" en la mirada, pero ¿cómo no llorar cuando se va para siempre la persona que te enseña por primera vez lo qué significa la palabra "felicidad"? Es imposible. Lloré y seguiré llorando durante días, meses, hasta que ya no me quede en el cuerpo una sola lágrima que echar.

Ya no tengo fuerzas para seguir luchando y mucho menos para seguir escribiendo este diario que aún huele a él. Aquí dejo estas últimas palabras escritas de mi triste y a la vez dichosa historia y por fin acabo un diario medio en condiciones; curioso que tuviera que ser de esta forma. Adiós Mario. Vuelvo a caminar sola.

lunes 13 de abril de 2009

Diario de una desconocida (XI)

13 de abril de 2008

Estos días que han pasado no he tenido tiempo para nada. El hospital ha sido y está siendo nuestra actual casa desde que Mario ingresó de urgencia hace una semana. Mis fuerzas han estado dirigidas únicamente a él, así que cuando caía la noche y sus párpados se cerraban para dormir, a mí apenas me quedaba energía para seguir despierta, y mucho menos para escribir.

Mario se consume como un cigarro mal apagado en un cenicero, lentamente, y yo me consumo con él. Ahora mismo lloraría de pura rabia, de tristeza, de dolor, pero ya no tengo lágrimas que derramar. El llanto ha dado paso a un silencio ensordecedor, un silencio que me mata y que destruye la poca vida que nos queda juntos.

El médico ha sido claro y contundente: días.

Si algo tengo que reprocharle a Mario, es no haber entrado en mi vida antes…


jueves 2 de abril de 2009

Diario de una desconocida (X)

2 de abril de 2008


Los momentos felices duran poco, o eso he pensado siempre. La alegría no nos deja ver más allá que el motivo de la dicha y el tiempo pasa a ser como un adorno más en nuestra vida que transcurre raudo y veloz. Sin embargo, ¡bufff, cuánto duran los momentos amargos! Estos días Mario ha empeorado, apenas sale de la cama para comer y ducharse... Parece haber envejecido años en pocos días... Está mucho más delgado que antes. Sus huesos son ahora los que me abrazan durante la noche, apenas tiene masa muscular, casi nunca tiene apetito y las pocas veces que lo tiene es comer y a los pocos minutos vomitarlo... Estos días la cama ha sido nuestro refugio, el estar mirándonos en silencio ha sido nuestro pasatiempo favorito junto con la lectura de este diario que escribo. Se lo di hace días para que lo fuera leyendo. Le ha encantado. Ha sonreído mucho mientras ha leído los principios cuando me iba a la cama cada vez que él ponía O Faros, nuestras conversaciones el primer día de la desaparición del "supuesto" pendiente... Cada vez que sonreía salía el sol para mí. Apenas hemos salido a la calle desde que vivimos juntos. Él ha sido mi mundo durante estas semanas, él ha sido todo aquello que jamás he tenido y que jamás volveré a tener, porque como dije, el tiempo pasa raudo y veloz...

Ahora mientras escribo estas líneas, lo veo levantarse de la cama sin apenas fuerzas y venir hacia mí... Me acaba de dar mi grabadora con una de esas sonrisas suyas que tan feliz me hacen y me ha dicho que escuche lo que hay y que lo escriba también aquí. La grabación empieza a sonar:

"Hola Greta. He aprovechado estos minutos mientras te duchas para grabarte esto. No sé cuanto durará mi impaciencia para dártelo pero eso no importa, lo que importa es el mensaje que te quiero dejar. Escúchalo cada vez que te vengas abajo y quieras tirar la toalla. Nunca he sido buen consejero ni buen animador de masas pero sé como sacarte una sonrisa y eso espero conseguir tanto la primera vez que escuches esto como todas aquellas que lo necesites. Eres el tesoro que durante mis treinta y dos años siempre quise encontrar; de pequeño jugaba a ser pirata y hasta tenía mapas con cruces hechas en los posibles lugares donde pudiera estar escondida la riqueza pero jamás encontré ninguna... De joven también seguí buscando: en aquellos paquetes de patatas que había que rascar para que te dieran el premio, ¿lo recuerdas? Para mí salían las dos mismas palabras de siempre: "Sigue buscando"... Y eso hice, buscar y buscar hasta que te encontré detrás de la cortina. Detrás de esta cortina blanca que ahora cada noche nos observa mientras hacemos el amor. Eres el tesoro que todo hombre quisiera tener a su lado: generosa, atenta, caritativa, solidaria, fogosa, tierna, cariñosa... ¿Que más quieres ser, niña? ¡Si ya todos los adjetivos buenos los cumples...! Jamás vuelvas a pensar que ningún hombre te quiso, porque yo te amé antes de conocerte, te amo hoy día mientras veo tu delicada silueta moverse en la ducha y te amaré los días que me queden junto a ti y aquel otro tiempo que me espere allá donde sea. Vales. Vales mucho corazón. Sigue viviendo después de mí porque yo no soy tu vida, tú tienes la tuya propia y has de vivirla como mejor puedas... Disfruta de todos tus días, tanto por tí porque para eso son tuyos como por mí, que no he tenido la dicha de poder vivirlos. Recuerda que eres lo más bonito que me ha pasado en la vida y que ya por eso, mereces ser feliz. Te amo Greta".

Vale por hoy. Esta noche volveré a amarte.

lunes 30 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (IX)

30 de marzo de 2008


Hacía tiempo que no era tan feliz como ahora. Ya no siento la necesidad de soñar despierta para así poder ser feliz. Ahora el sueño lo tengo cumplido; duerme ahora cansado en mi cama después de una ardiente noche. Mario es mi sueño, el hombre de mi vida y aunque sea durante un mes el sueño se verá cumplido y seré feliz. No quiero ni imaginar qué pasará cuando el despertador suene y deje de soñar; cuando ya no tenga esa piel en mi cama para acariciarla día tras día; cuando sus labios ya no estén para recorrer milimétricamente cada rincón de mi cuerpo; cuando sus suaves manos ya no aparezcan para coger mi cara entre ellas mientra su boca besa mi frente. No. No quiero despertar... Me niego a que todo esto acabe... He sido una desgraciada siempre en el amor, nunca tuve suerte, aunque en el azar tampoco, y ahora que por fin la luz verde de la esperanza se encendió y la luz roja del deseo parpadea continúamente dentro de mí, se enciende la puta luz amarilla de alarma, indicándome que no me suba en la nube más alta y que siga teniendo los pies en el suelo porque esto se acaba y cada momento feliz que paso junto a él es también un minuto menos que pasaré en el futuro más cercano...

Ya está bien de pensar por hoy... Voy a despertar a mi chico, de la manera que a él más le gusta...

jueves 26 de marzo de 2009

Diaro de una desconocida (VIII)

26 de marzo de 2008

Abro este diario un día más con la esperanza de que las lágrimas no fluyan hoy igual que lo hicieron la última vez. Dejé muchas cosas en el tintero, nunca mejor dicho: el resto de la conversación con Mario, la de cosas que me vinieron a la cabeza en ese momento en el que me dijo que me amaba y también que se moriría pronto, la reacción que yo tuve de cara a él y la otra reacción que estaba teniendo interna, oculta y que únicamente yo sentía. Fue un cúmulo de sensaciones vividas en un mismo momento, pero que aunque suene contradictorio, volvería a vivirlas, porque jamás había sentido tan intensamente como lo estaba haciendo en ese instante.

Después de contarme todo aquello sólo se me ocurrió abrazarlo... Pegarlo fuertemente contra mi pecho y hacerle sentir mi calor y compañía, mientras ambos llorábamos desconsoladamente. Era una situación confusa: salíamos por primera vez juntos, nuestro destino un cementerio, a nuestros pies la tumba de su padre, y entre ambos un abrazo inseperable y duradero como si nos conociésemos de toda la vida y como si la confianza que no habíamos tenido nunca hubiera llegado acompañada de la tristeza del momento que nos había tocado vivir.
Salimos de la mano del cementerio, nos sentamos en un banco de madera que había cerca y tras breves minutos de silencio y tras muchas miradas intensas comenzó a pedirme perdón:

-Mario: Siento hacerte esto. No te lo mereces.

-Yo: No sabes lo que me merezco o no, pero aún así, ¿que mal crees que me estás haciendo?

-Mario: El decirte todo esto a falta de menos de un mes para que todo termine. Hubiese sido mejor dejarte vivir tranquila, alejarme de ti como lo he hecho estos días que no he estado en el piso... Me iba por eso, para no caer en la tentación de llamar a tu puerta y confesártelo todo. Verte cada noche era para mí un nuevo impulso para hablarte. Si sumase todos los minutos que he estado frente a tu puerta pensando si llamar o no al timbre, darían muchas horas, te lo aseguro...

-Yo: Ojalá lo hubieses hecho antes... Ojalá hubieras tocado ese timbre para venir conmigo, a mi casa, a mis brazos y llegar a mi corazón antes de lo que lo has hecho... (En ese momento volví a llorar. Me es difícil controlar las lágrimas... Tras un breve abrazo y algunos minutos de calma le pregunté). ¿Desde cuándo lo sabes?

- Mario: Desde hace tres meses más o menos.

-Yo: Antes me dijiste que te gustaba desde hace un año... ¿Por qué no te lanzaste antes?

-Mario: Porque por entonces tú estabas con otra persona... Y ni siquiera reparabas en mí.

-Yo: ¿Y cómo ahora sabes que te quiero? ¿Desde cuando lo intuyes?

-Mario: Desde el día en que te vi buscando un supuesto pendiente que habías perdido en mi puerta... Llevaba minutos viéndote desde el descansillo de la escalera, como pegabas la oreja a mi puerta en busca de algún ruido en el interior (dijo sonriendo).

-Yo: ...que vergüenza... (dije con una carcajda enorme... Desde ese instante las lágrimas se convirtieron en risas).

Ese día apenas pisamos el piso hasta por la noche. Mario fue a su casa a buscar la canción O Faros y vino a dormir conmigo. Después de hablar un largo rato en la cama ambos nos quedamos dormidos. No hubo sexo esa noche, únicamente cariño. En todo el piso, lo único que se escuchaba era su respiración, lenta y acompasada. O Faros sonaría a la mañana siguiente.

lunes 23 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (VII)

23 de marzo de 2008

Faltaban aún un par de minutos para las nueve de la mañana y ya estaba llamando a mi puerta. He de decir que la noche antes puse tres alarmas para no quedarme dormida y a las ocho y media ya estaba lista esperando que sonara ese dichoso timbre que antes tanto me molestaba. Él tan sencillo como siempre, con un ramo de rosas que a todas luces era para la tumba de su padre y con un largo abrigo negro. Esa mañana amaneció fría aunque había sol en el cielo. Yo, vestida de forma ocasional (como siempre) y con una grabadora en el bolso. No, no estoy loca, era para grabar su voz y conservarla por siempre y también para poder escribir los diálogos exactos que tenemos. Era una antigua grabadora que utilizaba en clases cuando estudiaba periodismo y había que darle una nueva utilidad y cuál mejor que esa.

De nuestro bloque al cementerio había un camino relativamente corto, unos veinte minutos quizás. Íbamos a paso lento, comiéndonos unos churros que compramos en la Churrería Atasco, en nuestra misma calle. Y de repente la pregunta surgió:

Mario: Bueno dime... ¿Me dirás hoy por qué te acuestas cada vez que suena O Faros?

Yo: Claro que te lo diré...

Mario: Habla pues (con media sonrisa pícara en los labios).

Yo: Tu canción, O Faros, es la única que consigue dormirme. Así de sencillo.

Mario: ¿Cómo que es la única que consigue dormirte? No entiendo.

Yo: Pues eso... Que si no escucho esa melodía al otro lado, en tu piso, pues no puedo dormir. Y por eso aprovecho cada noche para irme a la cama en cuanto la pones.

Mario: Interesante. ¿Y los días que no he estado?¿Cómo has hecho para conciliar el sueño?

Yo: No lo he conciliado o he dormido a trozos...

Mario: En cuanto volvamos, recuérdame que te haga una copia de ese cd y en concreto de esa canción.

Yo: De acuerdo, aunque no por ello dejes de ponerla por favor.

Mario: Tranquila que no lo haré... Me gusta ver tu silueta tras la cortina de tu habitación. Ver como entras en ella, te desnudas, te tumbas en la cama y luego apagas la luz.

Yo: Joder... No sabía que tenía un espía como vecino (dije con cara de sorpresa; realmente muy de sorpresa).

Mario: Me gusta saber que estás bien, sólo eso. Sales poco de casa, por no decir nada y es el único momento del día en el que te veo, en el que sé que sigues viva.

Yo: Ahm... Es eso... (dije con un punto de tristeza en la voz. Dentro de mí quería que me dijera algo así como "me gusta tu cuerpo" o alguna chorrada de estas, pero lo que me dijo era más importante...)

Mario: ¿Qué iba a ser entonces?

Yo: Nada.


Llegamos al cementerio y concretamente a la tumba de su padre. Se llamaba Tobías.

Yo: Voy a dar una vuelta mientras (le dije tocándole el brazo y apretándole suavemente para darle de alguna forma apoyo con ese gesto).

Mario: No. Quédate por favor un momento. (Después de decirme eso, miró a su padre y dijo lo siguiente: "Esta es ella. La chica de la que te hablé. La chica de O Faros en la noche y la chica invisible durante el día; esa que desde hace un año me tiene robado el corazón y las pocas entrañas que quedan después de tanta quimioterapia inútil. Esa que sé que me ama a escondidas y que no se atreve a decírmelo por miedo a que la rechacen una vez más. Esa que ahora tiene su cara llena de lágrimas por haberse enterado así tan de repente de que tengo cáncer y de que la amo desde el primer instante en que la vi...").

Yo: ¿Tienes cáncer?

Mario: Sí. Estoy en fase terminal, me queda aproximádamente un mes de vida.


Lo siento, seguiré con el diario otro día... Las páginas tienen ahora demasiada humedad.


viernes 20 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (VI)

20 de marzo de 2008


¡Buenos días mundo!

Hmmm... como se nota que la primavera acaba de colarse por mi ventana llenando de calor no solo mi casa sino también mi cuerpecito. La "primavera trompetera" como dirían unos Delincuentes, ha hecho estragos en la vida de dos personitas inundando de fantasía, gozo y lujuria sus aburridas existencias: la de mi solitario Mario y la mía.

El otro día, no llamaba a mi puerta el cartero, sino él: con sus habituales ojeras, con su aire de desgana, con su extrema delgadez y con esa barba de tres dias que tanto me gusta... ¡Flipé! No me lo podía creer cuando abrí la puerta, pero allí estaba él, mirándome con una media sonrisa que dejaba a relucir parte de sus radiantes y bonitos dientes. ¡Ufff! ¡Que pastelosa estoy! Hasta yo misma me doy asco, pero es lo que hay: ¡Estoy enamorada y a vivir se ha dicho!

No recuerdo bien lo que me dijo porque en ese momento me colgué de la nube más alta del cielo y apenas presté atención, pero intentaré recordar más o menos como fue la conversación que tuvimos:

- Mario: Hola. Siento si es muy tarde y te he molestado, pero vi la luz de tu salón encendida y me aventuré a pasarme por aquí. Me preguntaba si ya habrías encontrado aquel pendiente que perdiste.

- Yo: Buenas noches Mario. No hay problema, aún no me iba a la cama. No, no lo encontré, pero de todas formas no he seguido buscándolo. Hay cosas que desaparecen para nunca ser encontradas ¿no? (dije con una tímida sonrisa).

- Mario: ¿Eso crees? Yo pienso que las cosas que perdemos no están en la vida para nosotros, o simplemente dejaron de tener su función para nuestra persona.

- Yo: Muy buena respuesta... ¿pero no crees que el descansillo de la puerta no es el mejor sitio para debatirlo?

- Mario: Cierto. Tienes razón. Y además es muy tarde y te estoy entreteniendo. Discúlpame, de verdad... (un halo de tristeza se divisaba en su rostro).

- Yo: No lo decía por eso Mario. Lo decía porque es una conversación intensa y te invitaba a pasar a mi casa.

- Mario: Ah, perdona nuevamente, estoy algo distraído, no sé qué me pasa. Te agradezco de verdad tu invitación pero he de irme. Mañana quiero ir al cementerio para llevarle unas flores a mi padre y me gusta ir temprano, horas más tarde hay más afluencia de gente y no puedo hablar cómodamente con él. ¿Te apetece acompañarme?

- Yo: Me gustan los cementerios, en el buen sentido claro... No me gustaría estar eternamente allí (solté una risotada de puro nervio, que torpeza la mía...).

- Mario: Veo que tienes sentido del humor, eso es bueno (guiñándome un ojo). ¿Entonces es un sí?

- Yo: Claro... Iré contigo.

- Mario: ¿A las 9 de la mañana te parece buena hora para salir de aquí?

- Yo: Perfecta. A las nueve entonces.

- Mario: Perfecto... (se quedó un rato pensantivo mirándome con cierta curiosidad).

- Yo: ¿Pasa algo? (deseaba en ese momento que me dijera que guapa estás o alguna cursilería de estas).

- Mario: ¿Te puedo hacer una pregunta?

- Yo: Claro.

- Mario: ¿Por qué te acuestas cada vez que pongo "O Faros"?
- Yo: (En ese momento le mostré la más sincera y tierna de mis sonrisas). Mañana te lo explico.


Creo que eso fue todo lo que hablamos (que no es poco) pero como dije antes, no estoy muy segura... Él se fue hacia su puerta y yo me metí nuevamente en casa... Con la cara llena de lágrimas y esperando que llegara el día siguiente para pasear junto a él y oler su perfume desde cerca.

martes 17 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (V)

17 de marzo de 2008

Me fui de su puerta con una excusa:

- "Se me ha caído el pendiente, y andaba buscándolo".

- "¿Lo encontraste?"

- "No, pero no importa, tengo más. Hasta luego y gracias".

- "No hay de qué".

Según la excusa, acababa de perder un pendiente, sin embargo, mi rostro sonreía de satisfación y gozo. Debió pensar que era gilipollas o que me había fumado uno de esos cigarros de la alegría... Pero me importa un comino lo que piense. Mario volvió y esa noche volvió a sonar O Faros. En realidad no me importa un comino, sí que me importa y mucho, la prueba está en que el otro día en vez de dirigir mis palabras al diario como siempre, le escribía a él directamente, como si él mismo me estuviera leyendo... Me voy a volver loca. Quiero tenerle frente a mí, mirarle a los ojos, verlo sonreír, sentir sus manos tocándome y dejarme llevar hasta el punto de perderme en su cuerpo.

Estoy enamorada de él... No puedo ocultarlo más. Me engaño a mí misma una y otra vez intentando quitarle importancia, pero no se va su nombre de mi cabeza en todo el día. Tampoco mi corazón se olvida de él, y mucho menos, mi sexo.

Luego sigo escribiendo, que llaman a la puerta.

viernes 13 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (IV)


13 de marzo de 2008

Hoy el cielo lloró, igual que llevo llorando yo durante días... Aproveché que las calles estaban vacías (la gente le tiene miedo al agua, también temen mojarse, en todos los aspectos de su vida, pero eso es otro cantar) y salí a la calle. Sin paraguas, sin gabardina, con una simple blusa blanca, con mi pelo al aire, una falda corta y mis alegres botas de agua; esas botas negras de lunares rojizos que suelen darle a mi cuerpo el toque de alegría que me falta.

Caminé durante horas... Bajo la lluvia... Pensando, asimilando lo que me estaba ocurriendo, tarareando O Faros y recordando el momento en el que te vi marchar con tu maleta... No era una maleta muy grande, por lo que supuse que no tardarías en volver. Intenté imaginar tu vida mientras caminaba: si tendrías familia, si serías soltero o quizás divorciado, si tendrías mascota en casa, en qué trabajabas... Cosas que jamás me preocupé en pensar antes. Mario eres un total desconocido para mí y te he echado de menos...

Cuando ya estaba cansada de pisotear charchos, cuando ya sentía el frescor del agua resbalar por mis piernas hasta llegar a mis pies e inundar mis botas por dentro, cuando ya por fin me di cuenta que por muchas vueltas que diera no te iba a encontrar, volví a nuestro bloque, pero en lugar de subir a mi piso, me quedé justo en la puerta de enfrente, en tu puerta. Pegué la oreja a ella con la esperanza de que se escuchara algún ruido (quizás llegaste y yo no me di cuenta)... Pero no, no se oía nada... Al menos dentro.

En ese momento, me susurraste al oído: "Hola... ¿estás bien?" Sólo pude decirte: "Mejor que nunca".

martes 10 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (III)

10 de marzo de 2008

Ya son más de tres días los que llevo sin dormir. Mis ojos están tan abiertos que parece que tengo pinzas invisibles sujetando los dos párpados para que no se cierren. ¿Mario dónde te has metido? Y yo que me creía sumamente independiente y libre... Y resulta, que ni dormir puedo sin depender o necesitar de otra persona. No. No necesito de él, únicamente necesito de su melodía, que es muy diferente.

¿Cómo voy a necesitar a una persona que no conozco? Es imposible. Un par de veces me habré cruzado con él en el portal, y del "buenos días" no hemos pasado. Siempre tan serio, tan cabizbajo, tan ausente, tan sombrío, tan misterioso... Misterioso...

Mario, vuelve por favor.


viernes 6 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (II)

6 de marzo de 2008

Y llegó San Viernes como dicen algunos. A mí lo mismo me da que sea viernes, lunes que domingo... Bueno no, que domingo no, porque los domingos son más deprimentes aún. Sí. Aún se puede estar más deprimida.

Muchas veces me paro a pensar en qué momento comenzó todo; en que instante, mi vida se torció y dió paso a un camino sin destino y sin objetivos... Y es gracioso, pero no lo recuerdo. Más que gracioso, se podría decir que es de gilipollas. Estoy triste y no sé porqué. ¡Manda huevos! Pero lo peor de todo no es eso, no es olvidarse de los motivos que lo propiciaron, no... Lo peor de todo es aceptarlo como tuyo, sí, aceptarlo e incluso sobrellevarlo bien. Como diría mi madre: "tengo delito por ello", pero como diría un amigo: "es lo que hay", y como añadiría yo: "...y punto".

Hoy no dormiré... Mario salía esta mañana del bloque con una maleta gris de ruedas, así que esta noche no sonará "O Faros". Voy a ir sacando el corrector de ojeras para mañana, porque que esté triste no quiere decir que no quiera verme bella.


miércoles 4 de marzo de 2009

Diario de una desconocida (I)

4 de marzo de 2008
No me apetece levantarme. Quiero seguir comiendo helado de chocolate hasta estar tan llena que tenga un motivo de peso realmente para no querer hacerlo. Tirada en el sofá azul, envuelta de una vieja manta paso mis días. Sé que hace tiempo que no escribo en este diario, ¿pero para qué hacerlo cuando no se tiene nada importante o nuevo que contar? Exactamente el día 22 de diciembre fue la última vez que acaricié tus páginas, esas que más de una vez de sangre mis dedos llenaron. Será que ya no sólo estoy débil por dentro sino que también lo estoy por fuera, y es que desgraciadamente, las guerreras también nos quitamos de vez en cuando la armadura, o quizás sea el desgaste y el paso de los años los que han hecho que esa armadura deje de existir.

Mario, el vecino, ya ha puesto la melodía "O Faros", así que es hora de irse a dormir... Es la única canción que consigue dormirme, y él ni siquiera lo sabe.

lunes 2 de marzo de 2009

Acción Reivindicativ@

Como mi mente trabaja sin descanso (cosa que no creo que sea muy saludable) y como últimamente me decido a hacer cosas que llevaba tiempo pensando, os informo del nuevo proyecto, el cuál espera ser algo más social e interactivo.
ACCIÓN REIVINDICATIV@

Si lo visitáis os daréis cuenta de qué se trata. Es un blog social donde hablaré de todo aquello que crea injusto, de todo aquello que llena hoy en día desgraciadamente nuestras televisiones y periódicos: de muertes, maltratos, desapariciones, atentados, pobreza, crisis,... en fin, de toda esa mierda negra que construye parte de nuestra actual sociedad.

Si te ves identificado con el proyecto y quieres colaborar lee la primera entrada en ese blog y ya decides ;) Cualquier ayuda es bien recibida y también os pido por favor, que los que podáis enlacéis dicho blog porque cuanta más gente conozca el sitio mayor será el número de concienciados.

¡Un abrazo y gracias!

lunes 23 de febrero de 2009

Fire


C: El cielo arde.
T: A mí me arde el corazón.
C: ¿Te traigo cubitos de hielo para que lo enfríes?
T: Tú sólo podrías traerme más fuego del que ahora mismo siento...
C: ¿Eso es malo?
T: Eso es buenísimo.
C: Entonces procuraré no dejar de calentarlo jamás...

Canción: "Love is divine" (Seal)

domingo 15 de febrero de 2009

Revista Groenlandia

Hacía tiempo que quería participar en un proyecto así y por fin me decidí a hacerlo. Después de mandar varios mails y ser bien recibida por Ana Patricia Moya, directora y coordinadora de la Revista Groenlandia, empiezo a publicar en ella...

No es únicamente una revista literaria, sino que da cabida a todo tipo de rama artística: narrativa, ensayo, prosa, ilustración, fotografía, etc... Y para más inri, se hace desde mi tierra, Andalucía, concretamente desde Córdoba, ciudad popularmente conocida por ser la cuna de las mujeres más guapas de España, o eso dicen... :) Yo no soy de Córdoba, pero sí de cerca, así que algo se me habrá pegado no? :P Bromas aparte he de decir que estoy muy ilusionada con esto y que quería compartirlo con vosotros, y sobre todo, y porqué no decirlo, hacer campaña por esta revista que para eso lo merece.

Esta es la dirección de la página: http://www.revistagroenlandia.com/ Después de hacer click sobre "Groenlandia" podréis ver e indagar sobre varios apartados: descargas tanto de especiales como de la revista (aún falta por actualizar algunas cosas), podréis ver a algunos de los que participan y colaboran en ella y también conocer la idea principal y el objetivo básico de la revista.

Mi primera participación ha sido en el Especial de Poesía Ellas/Ellos que pronto será colgada en la web. Gracias a todos por leer esto y un placer para mí poder compartir esta nueva ilusión con vosotros.


domingo 8 de febrero de 2009

Rutina conforme


Pasiva e hipnotizada.
El reloj hace tiempo que dejó de marcar mis horas,
ahora son mis párpados el segundero de mi vida.
Cuento uno a uno los parpadeos del día
y es tal mi hastío que ni un segundo se me pasa.

Tú.
Allí.
En el otro lado del mundo.
Cantas, bailas, sonríes e incluso amas.

Yo.
Aquí.
Perdida.
Únicamente contemplo pasar la vida.

martes 3 de febrero de 2009

Diálogo: La crisis en los ojos de Vicky

  • Vicky: ¡Teacher hoy hemos mandado ropa en el cole pa' los niños pobres!

  • Teacher: ¿Ah sí? ¡Eso está muy bien! Hay que ayudar a esos niños y a sus papás que apenas tienen para comer.

  • Vicky: ¿Por qué teacher?

  • Teacher: ¿Por qué qué, Vicky?

  • Vicky: ¿Por qué no tienen para comer?

  • Teacher: Pues porque sus papás ganan poco dinero y no pueden comprar muchas cosas.

  • Vicky: Pero teacher, yo vi una vez en la tele la fábrica donde se hace el dinero y había mucho dinero ¿eh?

  • Teacher: ¿Ah sí?
  • Vicky: Sí. Que hagan más dinero y ya está... ¿no?

  • Teacher: Claro Vicky, claro........................

domingo 25 de enero de 2009

Intento

Ven.
No lo dejes morir.
Riega con mimo mi ciprés,
que yo no tengo fuerzas para hacerlo.

Ven,
acompáñame y cierra tus ojos.
Dame tu mano y déjate guiar:
camina conmigo por el arcén del camino
sin hacer ruido y pisando fuerte sobre mí.

Eres tú, el único,
que conseguirá despertarme
de este largo y cruel sueño.

miércoles 14 de enero de 2009

Días verdes

Apagada...
...Off...
...Sin palabras...
...Desmotivada...
...Ocupada...
...Ausente...
...Sin ideas...
Sin... Sin...


viernes 2 de enero de 2009

Carta 4


Antes de decirte nada, antes de que sigas leyendo esta última carta y tus gritos se escuchen a kilómetros de casa, quiero desearte un Feliz Año mamá.
Hace 25 años diste a luz a una niña que no quería vivir; era una niña triste, solitaria, creció sin amigos y siempre fue la "rarita" del colegio. Todos la esquivaban, algunos decían que tenía piojos, otros decían que su blanca piel no era normal, que seguramente tendría una enfermedad pero nadie, excepto tú sabías los motivos de su comportamiento. Esta niña con solo 10 años quiso quitarse la vida tirándose de un acantilado... ¿Lo recuerdas mamá? Seguro que sí, como olvidar aquella situación donde tu hija se encontraba entre la vida y la muerte... Pero salí de esa... Y esta nueva oportunidad no la quise aprovechar, intentando un nuevo suicidio dos años después, y elaborando así, un continuo intento desesperado por morir.

Nunca le he visto sentido a la vida. ¿Para qué luchar año tras año si luego mueres? ¿Para que crear un mundo a tu alrededor paralelo a otros muchos mundos cuando se puede demoronar de repente como un castillo de arena al paso de una ola? Tú hiciste todo por desarrollar en mí el concepto de alegría, el concepto de vida, pero no lo conseguiste y no porque no le pusieras empeño, sino porque yo mamá, era una niña triste, fui una adolescente deprimida y soy una adulta encerrada en un manicomio para locos y suicidas. Me encerraste aquí para que no me quitara la vida, para que acabase de una vez con ese empeño en morir, para que tú pudieras al fin descansar de esta hija loca que te había tocado lidiar... Lo siento mamá, lo siento...

Como te dije en una carta pasada, al fin estoy feliz, al fin he podido encontrar el auténtico camino a mi vida, y qué mejor momento que celebrarlo hoy mismo, en el día en que hace 25 años de mi nacimiento. Si todo ha ido bien mamá, estás leyendo las últimas palabras de tu hija. Si todo ha ido bien en breves minutos sonará el teléfono de casa, llamándote desde este centro para comunicarte que tu hija se ha suicidado y ha acabado por fin con su vida... No llores, no... Sabías que esto de un momento a otro podía suceder; sabías que yo no estaba hecha para la vida, nunca lo estuve, así que mamá por favor, no llores. Tampoco te culpes de nada, tú no me escogiste como hija, sé que si hubieses podido elegir, sin duda no me hubieras elegido a mí.

Me hubiese ido de este cruel y sucio mundo mucho más feliz de haberte visto en alguno de estos últimos días, es lo único que te puedo reprochar y sé muy bien, porque te conozco como la palma de mi mano, que tú también te lo estás reprochando ahora mismo. Pero tranquila mamá, no te culpes de nada y vive por fin tranquila.

Como único y último deseo, te pido por favor, que mi cuerpo sea incinerado y que mis cenizas se arrojen a los pies de un alto ciprés.

Vete vistiendo, que ya llaman.
Hasta siempre madre.

miércoles 24 de diciembre de 2008

Carta 3

Esta carta te llegará el día de Nochebuena... ¿Nochebuena para quién? Para mí desde luego que no, ¿para tí quizás? No, creo que tampoco. ¿Entonces para quién cojones es una buena noche hoy? ¿Con quién cenarás? ¿O te quedarás sola en casa viendo antiguos dramas de cine? Sí, creo que vas a optar por esta última opción. En eso siempre nos hemos parecido, en lo único, diría yo... No nos gustan las falsedades, no nos gusta sonreír sin tener verdaderas ganas de hacerlo, no nos gusta ir a los sitios simplemente por quedar bien. Definitivamente: te quedarás sola en casa, tapada hasta el cuello con la manta de sofá, mirando a la película que toque (quizás con un poco de suerte decidas poner "Los Puentes de Madison"), y con tu gran copa de ron añejo en la mano.

Sabes que para mí la Navidad nunca tuvo sentido, sabes que en estas fechas me ponía más triste aún de lo que ya genéticamente soy, y no tienes ni puta idea de lo deprimente que es esto en estas fechas... Los locos, se vuelven más paranoicos; los sanitarios con caras más largas de las que normalmente ya llevan, porque son fechas para estar con los suyos y no medicando a putos enfermos mentales; los solitarios como yo, nos encerramos más aún en nuestro cascarón, y cuando suenan los fuegos artificiales de alrededor de esta "nada" nos tapamos las orejas tan fuerte que cuando apartamos las manos de ellas parece que se van a despegar de la cabeza.

A pesar de todo, feliz noche mamá... (seamos hipócritas todos).


miércoles 17 de diciembre de 2008

Carta 2


Empiezo esta segunda carta con mi imaginación puesta en tí. Te imagino sentada en esa vieja cocina, con tu Chesterfield en la mano y tu taza de café temblorosa en la otra mientras lees mi carta anterior. Estás llorando, sé que lloras, porque te sientes sola, abatida y culpable de todo, pero tranquila, limpia tu impura conciencia, sécate esas lágrimas negras de rimel corrido y sonríe... Sonríe porque yo estoy bien, y mucho mejor que voy a estar dentro de poco.

¿Sabes? Por fin he encontrado el modo de salir de aquí... Pronto sucederá, y te lo diré. Te haré testigo de mi cercano futuro y de mi nueva vida que empezará el próximo dos de enero. Sí, sé lo que estás pensando, he dicho bien, el próximo dos de enero, cuando haga 25 años desde que cumplo esta condena. Tranquila, que no iré a por tí, ojalá pudiera ir por una vez y darte un último beso, porque a pesar de todo, te quiero más que a mí asquerosa vida. Sí, te quiero, te quiero, te quiero... Ojalá hubiese tenido el valor antes de decírtelo, ojalá estuvieras aquí ahora para abrazarte, poner mis frías manos entre las tuyas como hacía antes y que me las calentaras, ojalá hubieses venido a verme, aunque fuera una vez... ¿Nunca me merecí una visita tuya? ¿Nunca en estos cuatro años me has echado de menos? Tu orgullo... Siempre ahí. Te lo pediría, te pediría que vinieras, pero sé que no vendrías ni aunque te rogara, así que ni lo intento.

Un abrazo ausente...

Hasta la próxima carta, mamá.

domingo 14 de diciembre de 2008

Carta 1


¿Cómo estás? ¿Te va mejor que a mí? Espero que no, así podré tener algo de consuelo. Tengo que contarte tantas cosas, tantas derrotas que he tenido en mi vida que no tendría lugar en este mugriento folio que me han ofrecido para escribirte. Si me vieras no me reconocerías, no identificarías esos ojos que eran tu perdición hace años; ahora están hundidos, sin brillo y con ojeras típicas de una yonki que aún no se ha metido su primer chute del día.

No sé aún cómo tengo el valor de escribirte después de todo lo que te he fallado, después de haber roto mil y una veces tus ilusas esperanzas siempre puestas en mí, siempre atentas y seguras. A pesar de todo, siempre reconocí mis propios errores, cosa que tú jamás supiste hacer. Sé porqué no me escribes, sé porque no he recibido una carta tuya en estos putos cuatro años que llevo encerrada aquí... Te da miedo, miedo de enfrentarte a tu propio destino, miedo a enfrentarte a esta vida desolada y carcelaria que tú iniciaste un dos de enero.

No me da más este pedazo de papel para escribirte. Raro es que no me hayan dado un trozo de papel higiénico para hacerlo, con lo amables que son aquí. Siempre me dijiste que por muy mal que fueran las cosas que nunca perdiera el sentido del humor, ¿verdad? Pues eso hago, siempre haciéndote caso, a pesar de todo...


Hasta la próxima carta.

"La prisionera" (Francisco de Goya)