20 de marzo de 2008
¡Buenos días mundo!
Hmmm... como se nota que la primavera acaba de colarse por mi ventana llenando de calor no solo mi casa sino también mi cuerpecito. La "primavera trompetera" como dirían unos Delincuentes, ha hecho estragos en la vida de dos personitas inundando de fantasía, gozo y lujuria sus aburridas existencias: la de mi solitario Mario y la mía.
El otro día, no llamaba a mi puerta el cartero, sino él: con sus habituales ojeras, con su aire de desgana, con su extrema delgadez y con esa barba de tres dias que tanto me gusta... ¡Flipé! No me lo podía creer cuando abrí la puerta, pero allí estaba él, mirándome con una media sonrisa que dejaba a relucir parte de sus radiantes y bonitos dientes. ¡Ufff! ¡Que pastelosa estoy! Hasta yo misma me doy asco, pero es lo que hay: ¡Estoy enamorada y a vivir se ha dicho!
Hmmm... como se nota que la primavera acaba de colarse por mi ventana llenando de calor no solo mi casa sino también mi cuerpecito. La "primavera trompetera" como dirían unos Delincuentes, ha hecho estragos en la vida de dos personitas inundando de fantasía, gozo y lujuria sus aburridas existencias: la de mi solitario Mario y la mía.
El otro día, no llamaba a mi puerta el cartero, sino él: con sus habituales ojeras, con su aire de desgana, con su extrema delgadez y con esa barba de tres dias que tanto me gusta... ¡Flipé! No me lo podía creer cuando abrí la puerta, pero allí estaba él, mirándome con una media sonrisa que dejaba a relucir parte de sus radiantes y bonitos dientes. ¡Ufff! ¡Que pastelosa estoy! Hasta yo misma me doy asco, pero es lo que hay: ¡Estoy enamorada y a vivir se ha dicho!
No recuerdo bien lo que me dijo porque en ese momento me colgué de la nube más alta del cielo y apenas presté atención, pero intentaré recordar más o menos como fue la conversación que tuvimos:
- Mario: Hola. Siento si es muy tarde y te he molestado, pero vi la luz de tu salón encendida y me aventuré a pasarme por aquí. Me preguntaba si ya habrías encontrado aquel pendiente que perdiste.
- Yo: Buenas noches Mario. No hay problema, aún no me iba a la cama. No, no lo encontré, pero de todas formas no he seguido buscándolo. Hay cosas que desaparecen para nunca ser encontradas ¿no? (dije con una tímida sonrisa).
- Mario: ¿Eso crees? Yo pienso que las cosas que perdemos no están en la vida para nosotros, o simplemente dejaron de tener su función para nuestra persona.
- Yo: Muy buena respuesta... ¿pero no crees que el descansillo de la puerta no es el mejor sitio para debatirlo?
- Mario: Cierto. Tienes razón. Y además es muy tarde y te estoy entreteniendo. Discúlpame, de verdad... (un halo de tristeza se divisaba en su rostro).
- Yo: No lo decía por eso Mario. Lo decía porque es una conversación intensa y te invitaba a pasar a mi casa.
- Mario: Ah, perdona nuevamente, estoy algo distraído, no sé qué me pasa. Te agradezco de verdad tu invitación pero he de irme. Mañana quiero ir al cementerio para llevarle unas flores a mi padre y me gusta ir temprano, horas más tarde hay más afluencia de gente y no puedo hablar cómodamente con él. ¿Te apetece acompañarme?
- Yo: Me gustan los cementerios, en el buen sentido claro... No me gustaría estar eternamente allí (solté una risotada de puro nervio, que torpeza la mía...).
- Mario: Veo que tienes sentido del humor, eso es bueno (guiñándome un ojo). ¿Entonces es un sí?
- Yo: Claro... Iré contigo.
- Mario: ¿A las 9 de la mañana te parece buena hora para salir de aquí?
- Yo: Perfecta. A las nueve entonces.
- Mario: Perfecto... (se quedó un rato pensantivo mirándome con cierta curiosidad).
- Yo: ¿Pasa algo? (deseaba en ese momento que me dijera que guapa estás o alguna cursilería de estas).
- Mario: ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Yo: Claro.
- Mario: ¿Por qué te acuestas cada vez que pongo "O Faros"?
- Yo: (En ese momento le mostré la más sincera y tierna de mis sonrisas). Mañana te lo explico.
Creo que eso fue todo lo que hablamos (que no es poco) pero como dije antes, no estoy muy segura... Él se fue hacia su puerta y yo me metí nuevamente en casa... Con la cara llena de lágrimas y esperando que llegara el día siguiente para pasear junto a él y oler su perfume desde cerca.



11 sombras:
Antes de que me olvide: curiosa versión de la maravillosa "love me tender", me ha gustado.
Qué alegría me ha dado esa visión optimista/primaveral, dan ganas de sonreir junto a la protagonista.
Puedo entender que rechace entrar al piso, pero que le ofrezca algo tan íntimo como acompañarlo al cementerio me ha resultado chocante, sobre todo por ser la primera conversación "importante" que tienen. Por no mencionar lo que ella pudiese pensar de un tío que prefiere invitarla a un cementerio en lugar de entrar a su casa... Ese detalle que rompe los esquemas hace aún más interesante la historia. Un abrazo ;)
Llegó la primavera con regalos para todos...
Guauuu, cada vez me engancha más este diario. El personaje de Mario va tomando forma, una forma extraña, eso sí, pero en el juego del amor las formas no existen. Estamos impacientes esperando a que lleguen las nueve de ese día. ¿Ponemos Música de Bernard Hermann? :o)
Bicos
P.D. Mi diario, al que yo llamo "mi cuaderno rojo" como metáfora de mi corazón ;o) pues es, eso mismo, de color rojo. Puedes ver su foto en mi blog.
Vaya cómo cambió de ánimo, de estado... parece que el haber reconocido sus sentimientos la ha hecho ser libre para vivirlos e ir a por lo que su alma grita. Bien bien... de todas formas estoy de acuerdo con Linmer.Yo también pensé... amos, que entrar a su casa no entras pero le invitas al cementerio que es algo tan íntimo... pues qué soprendente...
Creo que necesito escuchar O Faros... pero ya, ja ja. Además mira como en el Diario I ella decía: "Mario, el vecino, ya ha puesto la melodía "O Faros", así que es hora de irse a dormir... Es la única canción que consigue dormirme, y él ni siquiera lo sabe"
Ejem pues aquí queda claro que sí lo sabe, pero lo que no sabe es el por qué.... muy bueno...
besos chiqui!
La primavera llega a la puerta y al cementerio, de la mano y con la boca esperando... Me ha gustado mucho tu conversación de enamorada.
Nada mejor que besarse en los cementerios para darles un poco de vida a los que los habitan...
Según Byron mejor que enaqmorarse es que se enamoren de uno. La realidad que nadie nos quita esas primeras y siguientes sensaciones, hacen digno el cuento del vivir. Me gustó el texto. La primavera en vos, la contrapartida de Mario, su mundo real, la melancolía, el apego.
Agradezco haberte encontrado, pasaré más seguido. Cuando quieras te espero en el descansillo de mi blog.
O faros iluminaron su existencia... Yo tambien pienso que cuando pierdes una cosa o a alguien es porque ya no te sirve o simplemente porque ya ha hecho su función... Además, seguro que encontraremos otras cosas, quizás más interesantes...
Me tiene enganchado este relato.
Besos guapísima
Lo que perdemos... uf, puede tener muchas explicaciones; a veces perdemos porque queremos hacerlo y fingimos perder cuando en realidad tiramos. Otras veces perdemos de forma inconsciente... pero nunca había pensado en la razón que expone Mario, que no estén en la vida para nosotros. Da mucho que pensar.
Besos, India.
este mario es original ehhh
mira que llevarla a un cementerio...aischhh
Superafavor de los inicios, siempre se abren nuevos horizontes, esperanzas y nuevas experiencias y sensaciones...
Dos peros le pongo a lo leido:
1)Si yo soy Mario y la chica me interesa, me meto de cabeza en su casa a charlar un ratillo
2)¿Primera cita en un cementerio?Es bastante particular, ¿No?... Aunque en las particularidades de cada uno es donde están las sorpresas
Y un abrazote
Gracias a todos por comentar y por leer este "raro" diario. Sé que a muchos/as les suena extremadamente controvertido lo del cementerio... pero todo tiene su por qué... ;) Besos!!
Controvertido o no, a mí me gustan los cementerios. Y que idees de la nada, o no, a Mario. Para mí ya es de carne y hueso.
Besos
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