Antes de decirte nada, antes de que sigas leyendo esta última carta y tus gritos se escuchen a kilómetros de casa, quiero desearte un Feliz Año mamá.
Hace 25 años diste a luz a una niña que no quería vivir; era una niña triste, solitaria, creció sin amigos y siempre fue la "rarita" del colegio. Todos la esquivaban, algunos decían que tenía piojos, otros decían que su blanca piel no era normal, que seguramente tendría una enfermedad pero nadie, excepto tú sabías los motivos de su comportamiento. Esta niña con solo 10 años quiso quitarse la vida tirándose de un acantilado... ¿Lo recuerdas mamá? Seguro que sí, como olvidar aquella situación donde tu hija se encontraba entre la vida y la muerte... Pero salí de esa... Y esta nueva oportunidad no la quise aprovechar, intentando un nuevo suicidio dos años después, y elaborando así, un continuo intento desesperado por morir.
Nunca le he visto sentido a la vida. ¿Para qué luchar año tras año si luego mueres? ¿Para que crear un mundo a tu alrededor paralelo a otros muchos mundos cuando se puede demoronar de repente como un castillo de arena al paso de una ola? Tú hiciste todo por desarrollar en mí el concepto de alegría, el concepto de vida, pero no lo conseguiste y no porque no le pusieras empeño, sino porque yo mamá, era una niña triste, fui una adolescente deprimida y soy una adulta encerrada en un manicomio para locos y suicidas. Me encerraste aquí para que no me quitara la vida, para que acabase de una vez con ese empeño en morir, para que tú pudieras al fin descansar de esta hija loca que te había tocado lidiar... Lo siento mamá, lo siento...
Como te dije en una carta pasada, al fin estoy feliz, al fin he podido encontrar el auténtico camino a mi vida, y qué mejor momento que celebrarlo hoy mismo, en el día en que hace 25 años de mi nacimiento. Si todo ha ido bien mamá, estás leyendo las últimas palabras de tu hija. Si todo ha ido bien en breves minutos sonará el teléfono de casa, llamándote desde este centro para comunicarte que tu hija se ha suicidado y ha acabado por fin con su vida... No llores, no... Sabías que esto de un momento a otro podía suceder; sabías que yo no estaba hecha para la vida, nunca lo estuve, así que mamá por favor, no llores. Tampoco te culpes de nada, tú no me escogiste como hija, sé que si hubieses podido elegir, sin duda no me hubieras elegido a mí.
Me hubiese ido de este cruel y sucio mundo mucho más feliz de haberte visto en alguno de estos últimos días, es lo único que te puedo reprochar y sé muy bien, porque te conozco como la palma de mi mano, que tú también te lo estás reprochando ahora mismo. Pero tranquila mamá, no te culpes de nada y vive por fin tranquila.
Como único y último deseo, te pido por favor, que mi cuerpo sea incinerado y que mis cenizas se arrojen a los pies de un alto ciprés.
Vete vistiendo, que ya llaman.
Hasta siempre madre.
Los finales, en muchas ocasiones vistos por nuestro corazón (aunque no queramos hacerlo) tan solo son postergables, y no inevitables...
ResponderSuprimirDe todos modos, siempre queda la lucha y la esperanza.... de lo contrario ¿quien querria seguir dando vueltas en este loco mundo?
Bicos.
Ahora no puedes suicidarte ¡¡ no puedes pq formas parte de nosotros de cada uno de los q han leido tus cartas de cada uno de los q esperaban leerlas.
ResponderSuprimirahora ya formas parte de mi y no quiero q termines asi. esperare tu proxima carta.
Ay India, que me he quedado con el estómago encogido.... glups!!! Además me ha recordado a un libro que estoy leyendo ahora, se llama "La Elegancia del Erizo". llevo poco pero entre otros, trata de una chica jovencita, muy inteligente, que tiene fecha ya para su suicidio... apenas le queda tiempo, sólo no se suicidirá si encuentra una razón (...).
ResponderSuprimirBueno... que me ha gustado mucho el tema y cómo lo estás tratando. Felicidades!
La pena de saberse diferente, el miedo de estar solos, de sentirse vacio sin sentimientos....
ResponderSuprimirenmarkado en una joven, en una niña hace ke el relato sea mas fuerte, kuando imaginas esa madre keriendo dar a su hija alegria por la vida e imaginas los ojos vacios la niña sin sonrisa sin sentir kalor en su korazon, kasi sientes el tuyo romperse un pokito x ella.
La parte en la ke le anuncia su suicidio he tenido ke parar y volver a leer...
Muy bueno el desaroyo x kartas para tenernos pegaditos, felicidades
El final apresurado es tentador, pero para que apurar algo que ya tenemos asegurado? La paciencia es la virtud de la araña.
ResponderSuprimirUn abrazo, India!
No voy a gritar esta vez, ni a acompañarte en el sentimiento, ni a desearte suerte....
ResponderSuprimirBueno si, pero de otra manera,jeje...
Que no faltes tampoco en el 2_mil_9
Suerte en el Año......Besos...
Triste desenlace... no obstante la vida siempre otorga terceras oportunidades, me gustaría que hubiese una quinta carta, ojalá vuelva a fallar en el intento y comprenda que una vida no debe desaprovecharse.
ResponderSuprimirUn abrazo India.
¿Contra quien quiere suicidarse?
ResponderSuprimirUn fuerte abrazo
Mi pesame. No sabia. Pero sigue escribiendo desde donde te encuentres. Feliz nueva vida.
ResponderSuprimirMe ha encantado la última frase: "Vete vistiendo, que ya llaman".
ResponderSuprimirBesos.
Pero no logrará su prósito ni para descansar bajo un ciprés. Los cipreses es mejor verlos en vivo, es decir, en vida.
ResponderSuprimirFeliz año, India. Un beso.
Uff, me has dejado echo polvo. Rezo por que no sea más que una simple metafora y no haya en tu corazón el más mínimo motivo para una tristeza tal como describes.
ResponderSuprimirUn abrazo, mi poetisa.
Ostras que post más inquietante!! interesante de todas formas.
ResponderSuprimirUn abrazo!
Duro el escrito...Que desde tan pequeña tenga pocas ganas de vivir, asusta...Y tanta premeditación en la carta asusta aún más...Abrazotes
ResponderSuprimirEsta chica de 25 años no necesitaba estar encerrada en ningún centro psiquiátrico. Su vida ya era su propia prisión. ¿Habrá elegido la correcta forma de buscar la libertad? Es posible que en su mente sí la haya visto como la mejor. Lo que resulta más emocionante es la forma que tiene de despedirse de su madre, culpable de sus motivos de dejarlo todo atrás.
ResponderSuprimir¡Fascinante! Han sido geniales estas cartas. Ufff!!!!!!
Mil bicos
Vaya, hacia tiempo que no venia, el azul invade tus dedos y nos acongoja, desde luego una cosa, felicidades por tu estupendo trabajo, yo estoy mas vago que la chaqueta un guardia.
ResponderSuprimirBesos. Tito
Me gusta el cambio de look que le has dado al blog. Perdón por la larga ausencia...
ResponderSuprimirUn beso
Y aca llego, quizas al final de todo. Aunque eso no implica necesariamente que sea tarde para escribir (nunca lo es, de hecho).
ResponderSuprimirEra un final vaticinable y quizas el unico verdadero desenlace que podia haber. Sin embargo, no lo comparto. Elegir ese camino es demasiado facil. Sera tentador optar por ahorrarse tantos problemas, pero antes de la disolucion en la nada, es preferible transcurrir la propia existencia algo mas alla de 25 inviernos. El sentido de existir? Quizas con nuestra presencia, o nuestros actos, le hagamos mas llevadera, o menos pesada la existencia a los demas (incluso ahorrandoles las penas, de una forma o de otra, que nosotros soportamos).
Para estas ideas me permito citar a Arthur Schopenhauer. El suicida no odia la vida, la ama porque no renuncia a la vida en si, sino a la que le toco y no lo satisface. Ama la vida que quisiera tener. Si nuestra presencia nos provoca malestar, hay que buscar otras vias liberatorias. Escribir, como la protagonista, me parece un medio de los mas utiles que hay, siendo que el apartarse del mundo no le fue util.
Esto, quiero remarcar, NO es optimismo, ni hipersensibilidad, sino desaprovacion hacia el suicidio. Yo tambien a lo largo de mi camino me he retorcido incontables veces en la agonia. Aun me doy -y me dan- varios cantazos contra los dientes. Y es algo que me seguira pasando, porque no me gustan los caminos faciles.
ufff. interesante las cartas, la verdad es que en ningún momento me había esperado el final. Me ha encantado la breve historia.
ResponderSuprimir1 abrazo
que cautivante secuencia. siento que cada carta es como un peldaño en una escalera. siimplemente están,sin decir que van para arriba o para abajo
ResponderSuprimirGracias a todos los que habéis seguido con tanta expectación estas cuatro cartas que narran en primera persona la "vida" y "muerte" de esta protagonista.
ResponderSuprimirSé que muchos/as queriáis que esto continuara pero todo lo que empieza tiene un final, y el de este personaje estaba escrito y decidido desde el primer día.
Nuevamente gracias por leer estas cartas. Un saludo. India
Me ha gustado el final. Es... Indescriptible. Llego en medio del tránsito, creo, pero me quedo por aquí, por si acaso.
ResponderSuprimirComo me ha recordado a mi misma. Tuve un intento de suicidio hace 12 años (soy una victima de abusos sexuales en la infancia) y tambiénwwww.anacweb.com deje una carta. Bueno es muy largo de contar y no voy a extenderme, me ha sobrecogido leerla, me ha recordado a la mia.
ResponderSuprimirUn saludo y felicidades por el blog!